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Cultura empresarial
Nuestros cometidos, en el constante devenir de la organización productiva, pasan, a veces, inadvertidos y en algunas ocasiones difusamente percibidos, pero nuestra pequeña aportación y presencia en el actual entramado y estructura de organización de cualquier empresa, es fundamental y capital en esta era de la globalización, de la interconexión de mercados internacionales; de su decisiva influencia en los mercados interiores y en la acumulación de Leyes, Reglamentos y Ordenanzas que todo el anterior proceso conlleva.
Nuestra actividad, lejos de erigirse en una función traslativa de conocimientos sobre Normas jurídicas, es una tarea dinámica consistente en esencia, no en conocer e informar de la legislación reguladora y tuteladora de determinadas situaciones y determinados derechos, sino, más bien, en una suerte de reflexión y decisión, a partir del conocimiento exhaustivo de la Normativa Jurídica de aplicación, de las estrategias de gestión que debe seguir el particular o la empresa, en supuestos y momentos, en los que se tenga que dar respuesta puntual, a una problemática concreta que amenaza la estructura de producción o que atenta directamente contra responsables o miembros de la cadena productiva.
No se trata, pues, de una translación mecánica de normas y de conocimientos en abstracto, sino, de una incesante y sistemática labor de consejo y asesoramiento, en el caso concreto, a la luz de la Normativa que pueda ser de aplicación, sobre la optima iniciativa a desarrollar que pueda conllevar, tanto la observación de un determinado iter procedimental, cuanto la puesta en marcha de actuaciones fácticas concretas, para la mejor salvaguarda de los intereses que no son encomendados, haciendo asimismo, que en esa iniciativa no exista, en ningún caso, colisión con el interés general, estableciendo en este sentido, una labor de compatibilización del interés público con el interés particular.
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